El 17 de abril de 1961: invasión de The Bay of Pigs (Bahía de Cochinos) para derrocar a Fidel Castro

El 17 de abril de 1961, 1,400 exiliados cubanos anticastristas lanzaron lo que se convirtió en una fallida invasión en The Bay of Pigs (Bahía de Cochinos) para derrocar a Fidel Castro, en la costa sur de Cuba.

En 1959, Fidel Castro llegó al poder en una revuelta armada que derrocó al presidente cubano Fulgencio Batista. El gobierno de Estados Unidos desconfiaba de Castro y desconfiaba de su relación con Nikita Khrushchev, el líder de la Unión Soviética.

Antes de tomar el mando a John F. Kennedy le informaron sobre un plan de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) que se desarrolló durante la administración Eisenhower. El plan era entrenar a exiliados cubanos para invadir su tierra natal. El plan preveía que el pueblo cubano y elementos del ejército cubano apoyarían la invasión. El objetivo final era derrocar a Castro y el establecer un gobierno no comunista amigo de Estados Unidos.

Capacitación

El presidente Eisenhower aprobó el programa en marzo de 1960. La CIA estableció campos de entrenamiento en Guatemala, y en noviembre la operación había entrenado a un pequeño ejército para un asalto y una guerra de guerrillas.

José Miró Cardona encabezó a los exiliados cubanos anticastristas en Estados Unidos. Ex miembro del gobierno de Castro, fue el jefe del Consejo Revolucionario Cubano, un comité de exiliados. Cardona estaba a punto de asumir la presidencia provisional de Cuba si la invasión tenía éxito.

A pesar de los esfuerzos del gobierno por mantener encubiertos los planes de invasión, los exiliados cubanos en Miami se enteraron. A través de la inteligencia cubana, Castro se enteró de los campos de entrenamiento de la guerrilla en Guatemala ya en octubre de 1960, y la prensa informó ampliamente sobre los eventos a medida que se desarrollaban.

Poco después de su toma de posesión, en febrero de 1961, el presidente Kennedy autorizó el plan de invasión. Pero estaba decidido a disfrazar el apoyo de Estados Unidos. El punto de aterrizaje en Bahía de Cochinos fue parte del engaño. El sitio era un área pantanosa remota en la costa sur de Cuba, donde un aterrizaje nocturno podría traer una fuerza a tierra contra poca resistencia y ayudaría a ocultar cualquier participación de Estados Unidos.

Desafortunadamente, el lugar de aterrizaje también dejó a la fuerza invasora a más de 80 millas del refugio en las montañas cubanas del Escambray, si algo salió mal.

El plan

El plan de invasión original requería dos ataques aéreos contra las bases aéreas cubanas. Una fuerza de invasión de 1,400 hombres desembarcaría al amparo de la oscuridad y lanzaría un ataque sorpresa. Los paracaidistas lanzados antes de la invasión interrumpirían el transporte y repelerían a las fuerzas cubanas. Simultáneamente, una fuerza más pequeña aterrizaría en la costa este de Cuba para crear confusión.

La fuerza principal avanzaría a través de la isla hasta Matanzas y establecería una posición defensiva. El Frente Revolucionario Unido enviaría líderes del sur de Florida y establecería un gobierno provisional. El éxito del plan dependía de que la población cubana se uniera a los invasores.

La invasión

El primer percance ocurrió el 15 de abril de 1961, cuando ocho bombarderos salieron de Nicaragua para bombardear aeródromos cubanos.

La CIA había utilizado bombarderos B-26 obsoletos de la Segunda Guerra Mundial y los había pintado para que parecieran aviones de la fuerza aérea cubana. Los bombarderos fallaron muchos de sus objetivos y dejaron intacta la mayor parte de la fuerza aérea de Castro. Cuando se conoció la noticia del ataque, las fotos de los aviones estadounidenses repintados se hicieron públicas y revelaron el apoyo estadounidense a la invasión. El presidente Kennedy canceló un segundo ataque aéreo.

El 17 de abril, la fuerza de invasión cubano-exiliada, conocida como Brigada 2506, desembarcó en las playas de Bahía de Cochinos e inmediatamente fue objeto de intensos disparos. Aviones cubanos ametrallaron a los invasores, hundieron dos barcos de escolta y destruyeron la mitad del apoyo aéreo del exiliado. El mal tiempo obstaculizó la fuerza terrestre, que tuvo que trabajar con equipos empapados y municiones insuficientes.

El contraataque

Durante las siguientes 24 horas, Castro ordenó a aproximadamente 20,000 soldados que avanzaran hacia la playa, y la fuerza aérea cubana continuó controlando los cielos. A medida que la situación se volvía cada vez más sombría, el presidente Kennedy autorizó un “paraguas de aire” en la madrugada del 19 de abril: seis aviones de combate estadounidenses sin identificación despegaron para ayudar a defender el vuelo de los aviones B-26 de la brigada.

Pero los B-26 llegaron una hora tarde, probablemente confundidos por el cambio de horario entre Nicaragua y Cuba. Los derivaron los cubanos y la invasión se aplastó ese mismo día.

Algunos exiliados escaparon al mar, mientras que al resto los asesinaron o acorralaron y encarcelaron las fuerzas de Castro. Casi 1,200 miembros de la Brigada 2506 se rindieron y más de 100 murieron.

Las secuelas

Los prisioneros de la brigada permanecieron en cautiverio durante 20 meses, mientras Estados Unidos negociaba un trato con Fidel Castro. El Procurador General Robert F. Kennedy hizo pedidos personales de contribuciones de compañías farmacéuticas y fabricantes de alimentos para bebés, y Castro finalmente se conformó con $53 millones en alimentos y medicamentos para bebés a cambio de los prisioneros.

El 23 de diciembre de 1962, apenas dos meses después del fin de la Crisis de los Misiles en Cuba, aterrizó en Estados Unidos un avión con el primer grupo de prisioneros que liberaron. Una semana después, el sábado 29 de diciembre, los miembros de la brigada supervivientes se reunieron para una ceremonia en el Orange Bowl de Miami, donde se entregó la bandera de la brigada al presidente Kennedy. “Puedo asegurarles”, prometió el presidente, “que esta bandera será devuelta a esta brigada en una Habana libre”.

El desastre de Bahía de Cochinos tuvo un impacto duradero en la administración Kennedy. Decidido a compensar la fallida invasión, la administración inició la Operación Mangosta, un plan para sabotear y desestabilizar al gobierno y la economía cubanos, que incluía la posibilidad de asesinar a Castro.

Fuente: www.jfklibrary.org